martes, 28 de julio de 2009

El deseo es como una película que se proyecta en nuestra mente. El deseo es muy poderoso y sagaz. Siempre encuentra la manera de materializarse. Nuestra realidad de hoy esta construida por nuestros pensamientos de ayer. Todo lo que nos pasa, lo que somos, lo que tenemos, existe porque antes lo pensamos. Hay que aceptar nuestra responsabilidad en lo que nos pasa, porque nuestra realidad es la materialización de lo que alguna vez deseamos. El deseo es una fuerza misteriosa. El deseo es energía en movimiento. El deseo propio o ajeno nos obliga a tomar decisiones, a verlo o a ponerlo en velo. El deseo es un imán, atraemos lo que visualizamos, lo bueno y lo malo. Porque nadie llega a ningún lugar si antes no lo deseaba.

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